En una medida gubernamental con clara intención de reducir costos laborales, mediante Decreto Supremo N° 016-2016-TR (Publicado 23.12.16) el Poder Ejecutivo eliminó la obligatoriedad de los exámenes médicos ocupacionales de entrada o de inicio de relación laboral, convirtiéndolos en opcionales salvo para las actividades de alto riesgo que se regularán por las normas sectoriales respectivas.
De manera que ahora solo son obligatorios los exámenes médicos ocupacionales durante la relación laboral que se deben realizar cada dos años, desde la fecha de ingreso del trabajador a la empresa, aun cuando el trabajador cambie de funciones. Ya no cuentan los exámenes realizados en anteriores empresas que tengan una antigüedad menor a dos años. Los exámenes de salida pueden ser solicitados por el trabajador o el empleador. Si lo primero, el empleador debe proveerlo, si lo segundo el trabajador puede negarse a someterse a dicho examen. De modo que estos exámenes son relativamente obligatorios.

Ciertamente la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo trajo consigo diversos costos laborales muy difíciles de cumplir, sobre todo para las PYME. Inclusive para medianas o grandes empresas de uso intensivo de mano de obra y alta rotación, como las de los sectores comercio o servicios (comida rápida, call centers), es muy costoso realizar exámenes médicos ocupacionales para trabajadores que a la semana o al mes de haber ingresado a laborar se retiraban de la empresa.

Decenas o cientos de exámenes al año que se realizan sin sentido alguno. Por eso es acertado que ahora el primer examen sea a los dos años de relación laboral. Todavía es necesario un ajuste: ¿qué necesidad hay de realizar exámenes médicos a los trabajadores part time que laboran simultáneamente para varios empleadores, como los profesores  de colegios, institutos o universidades por horas? Los exámenes médicos deberían circunscribirse aún más a los full time, pues normalmente en la exclusividad de la relación laboral podría configurarse una enfermedad ocupacional que merezca ser detectada oportunamente y de la cual el empleador pudiera ser responsable.

Sin embargo, también serían aconsejables los exámenes médicos de entrada para cuando el empleador quiera estar seguro de la condición física de los trabajadores que contrata, teniendo una constancia del estado de salud que tienen al ingresar a la empresa. De este modo se evitarán demandas indemnizatorias de los trabajadores que culpen a los empleadores por dolencias supuestamente contraídas en el centro de trabajo, en actividades no necesariamente de alto riesgo o gran esfuerzo físico. Lo mismo respecto de la conveniencia de los exámenes de salida.

Finalmente, aún hay temas pendientes por mejorar en materia de salud ocupacional, aunque a otros niveles, como la mayor uniformidad y mayor tecnicismo al establecer los criterios de determinación de responsabilidad del empleador y montos indemnizatorios por enfermedades profesionales y accidentes de trabajo en SUNAFIL y el Poder Judicial. Tarea ardua, pero imprescindible. El Ministerio de Trabajo aún tiene pendiente la emisión de normas que contribuyan a ello.

Escrito por: Dr. Ricardo Herrera Vasquez